lunes, 3 de septiembre de 2012

Capriles: ¡La gente no es pendeja!

Este artículo está dedicado a personas como Teresa Albanes, Ramón Guillermo Aveledo y Teodoro Petkoff.

Socorro Hernández, rectora del Consejo Nacional Electoral, declaró ayer en el canal del Estado, que más del diez por ciento (10%) participó en el “seudo simulacro”. Y habló en términos aproximados, porque no podía soltar una cifra exacta, en virtud de que se supone que no hubo “totalización”. Esta señora, que proviene del Psuv, y nada más y nada menos fue jefa de la empresa telefónica del Estado (Cantv), se le escapó en su conversación en TV, que el CNE probaría su maquinaria humana. Es decir, habló con el lenguaje clásico de los partidos, y no como la rectora de un organismo imparcial. Pueden ver el video en este enlace: video Rectora Hérnandez (2 min 47 seg *1)

Ahora bien, si el CNE dice un poco más del diez por ciento (10%), eso quiere decir que ni siquiera llegó al diez por ciento. En electores, estamos hablando de menos de un millón ochocientos noventa mil (1.890.000). De hecho, circula la información de que la cifra ni siquiera alcanzó el millón y medio (1.500.000) de participantes.

Remontémonos al 12F, fecha de las Primarias. Ese día, en un evento de la oposición democrática, votaron alrededor de tres millones cien mil personas (3.100.000).

Esto trae a la mente dos observaciones inmediatas:

1.- En este seudo simulacro, quien tenía la obligación de inundar las mesas era el PSUV. Es decir, que el grueso de esos votantes eran del PSUV;

2.- Del lado de la oposición, fue muy poca gente.

Supongamos que dos tercios (2/3) fueran del Psuv y afines, y un tercio (1/3) de la oposición democrática. Estamos hablando de aproximadamente un millón (1.000.000) vinculados al Reǵimen, y quinientos mil (500.000) a la Unidad Democrática.

¿Qué significa tan poca participación?

En primer lugar, representa una derrota para el Psuv, organización que dice tener siete millones (7.000.000) de miembros. Esta derrota es tan importante, que ahora tendrán que hilar muy fino para arrimar a los seis millones que no fueron. Porque si la participación de los rojos rojitos hubiera sido grande, la presión de la mayoría, sobre la minoría que no se presentó, sería contundente. Pero eso no así de sencillo con esta escuálida participación.

En segundo lugar, que en la oposición democrática, la “gente no es pendeja”. Es decir, que como no creen en el CNE, no se arriesgaron a que su futura participación en la elección del 7O se pudiera caer, por aquello de  alguna nueva triquiñuela.

¿Existe un reto para ambos comandos?

Yo diría que existe un inmenso reto para ambos comandos. Pero me concentraré en el caso de la Unidad Democrática, que tiene enfrente al doble fantasma: “el miedo y los electores inscritos que no se inscribieron”.

Esto nos lleva a hacernos preguntas como:

¿Cuál es la verdadera medida del “factor miedo”?

Responderé esta pregunta, tomando como cierta la medida surgida de la encuesta mandada a hacer por el mismo comando Venezuela. Ese estudio reciente, puso sobre la mesa de la jefatura la cifra de sesenta y tres por ciento (63%).

¿Puede el comando Venezuela menospreciar tamaño miedo?

El dos de septiembre, día del mal llamado “simulacro”, reveló que no pueden seguir haciéndose los “suecos”. Y uso la palabra “suecos”, en su sentido más figurado, es decir, como si estuviéramos en un país donde las instituciones son serias, la corrupción es mínima, y el que hace la trampa lo paga.

En el pasado, a las mayorías el CNE las convirtió en minorías, o dicho de otra manera un poco más dura, las mayorías terminaron siendo minorías legitimadoras de un sistema electoral viciado (referéndum revocatorio, elecciones de diputados).

¿Qué medidas tomará el comando Venezuela ante la posibilidad de que, en esta “recta final”, el “miedo” se haga presente el 7O a través de una poderosa y bien concebida propaganda del Estado?

Sobre esta pregunta, puedo decir con seriedad, que a las autoridades del comando, hace más de dos meses y medio, se le han presentado propuestas para trabajar este tema y el del RE.

Uno de los escollos principales ha sido el grupo técnico del Comando. El otro: el triunfalismo que se respira en el comando.

Pero el candidato tiene la última palabra, o al menos, debería tenerla, si aspira ganar de verdad.

Quedan cinco (5) días para que el candidato decida que va a hacer con este aparato sacado de una película policial, y basado además, en una mentira oficial. Y digo cinco, porque luego tocaría convertir la idea en un plan excelentemente comunicado y ejecutado.

Y si el candidato quiere ganar de verdad, tendrá que asumir además, el tema de como tratar el “inflado” RE, es decir, la posibilidad de que un poco más de dos millones de inscritos que no se inscribieron voten sin el más mínimo control posible en los más de cinco mil (5.000) centros de votación en los que históricamente no se ha podido tener presencia colectiva real.

El Régimen ya hizo su “simulacro”. Ahora, con la totalización y las listas de participantes que el CNE le entregará, pasará a crear un gran plan para fortalecer la “debilucha y pálida” maquinaria del Psuv, y para jalarle las orejas a gobernadores y alcaldes. También tienen un poco más de treinta días para hacerlo. Pero tienen mucho dinero, empleados públicos, militares, milicia, y las nada despreciables “loterías sociales”. Y usará su recurso más potente y mejor elaborado: la Propaganda de la “cazahuella”.

Candidato, el 2S demostró que la “gente no es pendeja”, dicho de otra manera, se comprobó, que la gente no se arriesgará si no ve la firmeza del Candidato ante este CNE. ¿O es que no recordamos que la propaganda de las Primarias era que no habría cazahuellas?

Candidato, ud. que ha trabajado tan duro, no permita que se le caiga la elección porque factores de su equipo ridiculicen el factor “miedo”, y desprecien el factor “RE”.


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