lunes, 1 de septiembre de 2014

El propósito de las cazahuellas: la sumisión previa a la futura tarjeta

El capítulo de las cazahuellas desnuda al status quo en la coyuntura política actual.

Por un lado, la perversidad del poder, y por el otro, la mediocridad del liderazgo de la oposición tradicional, la "opo bonita" pues.

Tanto en el lado perverso, como en el otro, tenemos un corre corre.

Como bien detalla Luis Manuel aguana en su post "http://ticsddhh.blogspot.com/2014/09/captahuellas-derechos-humanos-y.html", al Régimen no le importa para nada violar una vez más la privacidad de los ciudadanos (patrón electoral, de consumo, de salud, ...).

De hecho, hoy, estamos en la antesala de la institucionalización del control absoluto de la "vida de los otros".

El corre corre de Maduro es la presión que tienen encima con la consolidación de la "escasez" como actor real de nuestra situación económica. Su rollo  es crear rápidamente un mecanismo efectivo, y seductor, para manejar la crisis, y de paso venderlo al "lumpen proletariat" como la solución perfecta a la guerra económica de la derecha y al juego de los inescrupulosos ladrones de comida y medicinas.

Por el lado de la "opo bonita", tenemos por ejemplo, a la gente de PJ declarando: las "cazahuellas no pueden aplicarse en el sistema político" (¿Se puede ser más caradura?).
 
Señores de PJ, ¿cómo se come esa declaración, si este sistema político que tenemos, se legitima elección tras elección, con las cazahuellas como elemento fundamental de lo presión a los electores?

Julio, Henrique: ¿cómo se come eso de que la cazahuella está pegada a la máquina de votación, y existe una secuencia huella-voto, mediante la cual, el Régimen cuando quiera sabrá por quién vota cada quien?

Julio, Henrique: ¿cómo que siendo el candidato de PJ el abanderado para la presidencial del 2012, no se pararon y dijeron al país nacional que las cazahuellas no se pueden aplicar al sistema electoral, porque por un lado, hay que garantizar el secreto del voto, y por el otro, evitar a toda costa que el Régimen sepa todo lo que pasa en la elección y termine controlando los resultados, es decir, los poderes públicos, como en efecto lo han hecho desde el 2006 a la fecha?

El corre corre de la "opo bonita" y sus organizaciones emergentes (p.ej. ciudadanos por la unidad), es que en un año hay elecciones y por tanto necesitan persuadir al Régimen de que no siga con el cuento de las cazahuellas, porque si la gente termina arrechándose con ellas, entonces incluso tendrán que sacarlas del mejor sistema electoral del mundo.

El problema de fondo es la magnitud de la crisis. De ser profunda, y de hacerse más compleja la situación del abastecimiento, se impondrá el "corre corre" del Régimen. Privará la necesidad de controlar el consumo, en su doble dimensión, la de garantizar que la gente compre lo necesario, y la colateral, violar aún más la privacidad y la dignidad de los ciudadanos, como bien alerta Aguana en su artículo.

Técnicamente está claro que las cazahuellas no sirven para hacer realidad el principio de equidad en una crisis severa de abastecimiento. "Una persona una compra" no se logrará por este camino.

Entonces, ¿que vendrá luego del show de las cazahuellas en los supermercados y farmacias?

No es fácil responder esta pregunta, porque en principio habría que crear escenarios en función de la reacción de la gente.

Por ejemplo, si la gente impide la implementación de las cazahuellas, estaríamos en un interesante proceso de "rebelión cívica" frente al estatus quo "Régimen - Opo Bonita".

Si por el contrario, se permite alguna modalidad de cazahuellas, sea en la red pública, o en la red más formal del abastecimiento, entonces, habremos entrado en una situación de "sumisión grado dos" (la de grado uno es la del sistema electoral), que el Régimen podría interpretar como la antesala de la tarjeta electrónica de racionamiento, que es la única vía real para garantizar un cupo por persona por período.

En el caso de los dólares para viajeros, ya existe la tarjeta de racionamiento. Y todos los que pueden corren anualmente por una de ellas.

El sistema bancario desarrolló las tarjetas de débito. Todas las tiendas tienen su punto de venta, y si el banco dice que no tienes dinero, simplemente te toca pagar en efectivo, o dejar esa mercancía.

Es muy fácil crear un sistema de racionamiento de productos básicos, a través de tarjetas electrónicas. Claro, no es de un día para otro. Requiere un tiempito nada más. Las tarjetas tienen además la ventaja, de que la gente podría comprar en la mayoría de los establecimientos, donde con un simple dispositivo la tienda conocería si la persona consumió su cupo semanal, y de no ser así, cuántas unidades puede aceptarle en la compra.

Pero para lanzarse por la calle del medio de la tarjeta electrónica de racionamiento, el Régimen necesita poner a prueba la resistencia ciudadana.

Presenciaremos un duelo entre la eficiente maquinaria de la propaganda fascista, contra la organización de los ciudadanos que desean que no se siga violando la privacidad ni la dignidad de la gente. 

Será un duelo entre la 5ta República (con su estatus quo), y las nuevas aspiraciones de la gente que desea conquistar lo que podría llamarse la 6ta República, es decir, una Venezuela de Primera.

Esperemos que salgamos bien parados de esta prueba de fuego.














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